Hace ya tiempo que escucho a la presidenta Claudia Sheinbaum hablar de que los españoles se debían de disculpar con los indígenas Mexicanos por las cosas terribles que sucedieron durante la conquista. Esto es cierto, sucedieron cosas terribles durante la conquista, sin embargo, hay que hacer un poco de memoria, y consultar a la historia. Nosotros en México no éramos una simple colonia de España, como lo fue en los casos de Gran Bretaña, que para ejemplo Estados Unidos, donde los blancos, son blancos, y los nativos son nativos porque no hubo mezcla porque los Europeos se sentían superiores.

Sin embargo, en nuestro caso, bajo el dominio de España, los Reyes de aquel entonces dijeron a los Españoles que se casaran con indígenas, y a las Españolas, que se casaran con indígenas también para que todos fuéramos un mismo pueblo. Por eso todos hoy estamos mezclados.

Es más, en aquel entonces, nosotros, la nueva España éramos la cuna más importante del patrimonio hispano, más que España.

Los Españoles que hoy están en España, sus antepasados no formaron parte de aquellos que vinieron a hacer tantas barbaridades, ellos no vinieron a México a asesinar indígenas, ellos se quedaron allá, y allá siguen.

Sucedieron cosas horribles durante la Conquista. El colonialismo fue sin lugar a dudas violento y cruel, pero nosotros, todos los que estamos hoy aquí en México, somos los hijos de la conquista, no sus víctimas directas.

Entre los tantos problemas que existen en México, hay una realidad muy cruda. Nosotros como pueblo Mexicano, no vamos a estar dispuestos a escuchar soluciones realistas, porque para lograrlo deberíamos tomar consciencia de nuestros propios errores, y culpas en la realidad que hoy enfrenta nuestro país. Tenemos que dejar de lado la mentalidad victimista, porque si por algo nos caracterizamos los Mexicanos es por ser resistentes a los problemas que se nos presentan. Pero una cosa es caerte una vez, y levantarte. Pero otra muy diferente es tropezarte, levantarte, y después volverte a tropezar con la misma piedra una y otra vez durante toda tu historia.

Si realmente queremos reivindicar a los pueblos indígenas, hay que empezar en casa. Hay que ayudar a mantener su cultura, sus áreas naturales, hay que darles oportunidades de trabajo digno, educación, y hacer que sean parte de nuestra sociedad Mexicana, y no tratarlos como ciudadanos de segunda clase. ¿O cuantas veces no has visto un indígena en tu ciudad y has pasado de largo?

El cambio comienza con nosotros, y aunque tu apoyes a la presidenta y pienses que cualquiera que piense que los españoles no se tienen porque disculpar es un Panista, ¿alguna vez te has parado a pensar que tal vez seas tu o tu familia los que les deban una disculpa a los indígenas?

Porque mira, yo soy de piel blanca, pero yo soy mestiza, y como persona con tez blanca, reconozco que tengo privilegios de los que yo no soy consciente. Muchos de los cuales probablemente, otras personas en mi familia no tienen solo por su color de piel. Entonces, debemos ser el cambio que queremos ver, y la primera forma de hacerlo, es ser consciente de ello.

El cambio comienza con uno mismo. Sé el cambio que esperas en el mundo porque si la sociedad Mexicana cambia, también lo hará el gobierno.

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